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martes, 2 de septiembre de 2008

el pais 2 de septiembre 2008


Los médicos de familia dejan de prescribir recetas de especialistas
La Comunidad dicta una resolución que impedirá que los facultativos de atención primaria tengan que extender tratamientos no ordenados por ellos
REBECA CARRANCO - Madrid - 02/09/2008

Se acabó. Los 4.000 médicos de atención primaria de la Comunidad ya no tienen que extender las recetas de otros facultativos. Un acuerdo entre los sanitarios y la Consejería de Sanidad obliga a los especialistas y a los médicos hospitalarios a que faciliten la receta a sus pacientes ellos mismos, en lugar de obligar a los de primaria a hacerlo. La instrucción entró en vigor el sábado; 2.200 médicos de familia habían anunciado en julio que no prescribirían recetas que no fueran suyas a partir del 1 de septiembre. Sin embargo, fuentes del Colegio de Médicos aseguraron ayer que serán flexibles el primer mes: "Ningún paciente se quedará sin su receta", dicen.

La norma beneficia al paciente, que se ahorra una visita al centro de salud
Esta situación de delegar las recetas a los médicos de primaria es una cuestión de "costumbre", según Luis Aguilera, presidente de la Sociedad Española de Familia y Medicina Comunitaria, puesto que cada médico, incluidos los especialistas, tiene su talonario de recetas. Pero hasta la resolución que ha dictado el Gobierno regional, el paciente tenía que ir dos veces al médico: una al especialista para recibir el tratamiento y otra al de familia para que le dieran la receta.
De este modo, los médicos de primaria perdían la mitad de su tiempo en papeleo. Este problema llevó a unos 200 sanitarios a crear el Grupo Antiburocracia, una asociación de médicos que, a título personal y organizada a través de Internet, ha conseguido el respaldo de 2.200 facultativos, cuatro sociedades médicas y el aval de un informe jurídico del Colegio de Médicos, que habla de "saturación" y de "perjuicio para los pacientes".
Llegara o no el acuerdo, el Grupo Antiburocracia dijo que el 1 de septiembre dejaba de recetar. Pero el acuerdo ha llegado. "El médico de atención primaria no realizará ninguna prescripción a pacientes atendidos en consultas externas", dice la resolución de la consejería, con fecha del 28 de agosto.

"Es difícil que desde el sábado haya dado tiempo de comunicarlo a todos los hospitales. Esperamos que en 15 días se aplicará plenamente. Mientras, intensificaremos la campaña de información ciudadana", aseguró ayer Pablo Cubero, presidente de la Sociedad Madrileña de Familia y Medicina Comunitaria, una de las que apoya al Grupo Antiburocracia.
El acuerdo recoge una segunda medida que los médicos han puesto en cuarentena. Está referida a la prescripción en urgencias. La consejería, según los sanitarios, se niega a que se extiendan recetas en esta área. Pero sí acepta que en este tipo de atención "se entregue la medicación suficiente para que el paciente mantenga su tratamiento hasta que pueda contactar con su médico de familia". "De esta forma, los médicos de primaria valoramos y decidimos, en lugar de hacer una función puramente de secretariado, como pasaba hasta ahora", explicó Asunción Rosado, portavoz del Grupo Antiburocracia.

Los médicos se han dado de plazo hasta octubre para ver cómo funciona este sistema. Es lo que Francisco José Sáez Martínez, presidente en Madrid de la Sociedad General de Medicina, ha definido como "una tregua". Si no marcha bien, amenazan con dejar de recetar para urgencias y presionarán para que los facultativos asuman esta tarea.

Las urgencias extrahospitalarias (atendidas por los servicios de emergencia de la región) son el único punto donde no se ha alcanzado un acuerdo. La consejería se niega a que los sanitarios móviles prescriban, y los médicos de atención primaria no ven el motivo. El tema se tratará en una segunda reunión entre la consejería y los facultativos prevista para este mes.

martes, 19 de agosto de 2008

burocracia en AP ,diario El Pais


PAULINO CUBERO 19/08/2008 (el Pais)

Se entiende por burocracia la realización de actos repetitivos en la actividad laboral y se asocia generalmente el concepto al trabajo funcionarial con todo su contenido peyorativo. Los médicos de familia en España hemos asumido durante años la realización de estas tareas impropias ante la dejadez de las administraciones en la gestión de sus recursos humanos. Las bajas retribuciones y la abundancia de mano de obra médica hacían rentable esta situación y todavía hoy cada médico dedica más de la tercera parte de su jornada a la realización de recetas, partes de baja o informes.

La crisis es un buen aliciente para diseñar una sanidad sostenible
La creación de la especialidad de Medicina de Familia y Comunitaria hace 30 años y la reforma de Atención Primaria hace 25 años fueron el inicio de la dignificación en este nivel que había alcanzado su mínimo con la masificación de los consultorios tradicionales hasta sobrepasar a menudo el centenar de pacientes citados en dos horas. Que nadie piense que exagero pues la irracionalidad nunca tuvo límites. Un buen ejemplo de ésta son los últimos 10 años de gestión sanitaria, desde el momento en que se decidió transferir las competencias sanitarias a todas las autonomías los médicos de Madrid (otras comunidades andan a la par), existe una falta absoluta de planificación sanitaria a gran escala, ligada sólo a las promesas electorales y el arbitrio de los ganadores o del consejero que eventualmente transita por el terreno sanitario.

Las movilizaciones de los últimos años, a propuesta de sindicatos o movimientos como la Plataforma 10 Minutos pero con el común denominador de la dignidad profesional, han puesto de manifiesto el compromiso de los médicos con su actividad asistencial y con la organización. El último acto es el anuncio del Grupo Antiburocracia, con el apoyo del Colegio de Médicos y las sociedades científicas, de la fecha del 1 de septiembre de 2008 como tope para seguir asumiendo las recetas generadas en otros niveles asistenciales. Es muy significativo que sea necesario llegar a este extremo para resolver un conflicto de años donde la pasividad de los gestores ha propiciado un mal servicio a los ciudadanos, obligados a peregrinar por el sistema en busca de una receta que la ley deja muy claro que tiene que realizar el médico que prescribe.
Del mismo modo, se ha exigido y parece que concedido la creación de un "informe único de salud" informatizado y regulado que evite las múltiples peticiones que organismos públicos y privados exigen del médico de familia sin que nadie se haya planteado su necesidad o utilidad. Así tenemos justificantes de inasistencia al trabajo, a los centros de estudios, incluidas guarderías, a actos culturales o sociales, justificantes para poder asistir a estos mismos sitios, para los viajes del Inserso, para balnearios o para ir a bailes de salón, entre muchos ejemplos. Claro que da la impresión de que no es la presión de los médicos si no la falta de ellos lo que ha encendido las alarmas y obligará a un mejor uso de los servicios.

En los últimos meses, el consejero Güemes ha hablado de la "autogestión" como la fórmula para resolver los problemas en Atención Primaria. La primera propuesta será la creación de sociedades limitadas de profesionales que podrán optar a la gestión de un Centro de Salud y la población adscrita al mismo. Este modelo, ensayado en Cataluña desde hace más de una década, parece una pobre solución pues la puesta en marcha de una docena de estos centros constituidos por personal voluntario no sólo no mejorará el funcionamiento de los otros 400 existentes, sino que les deja sumidos en la misma deriva de gestión actual y además les quitará algunos de los profesionales más voluntariosos. Además, existe el convencimiento generalizado de que este paso es sólo una excusa para emprender la adjudicación conjunta de algunos hospitales y sus centros de salud a empresas privadas para su gestión según el llamado "modelo Alzira".
Sea cual sea el resultado final, estamos de nuevo ante el tradicional nepotismo de los políticos, sordos a las propuestas de los profesionales y ciegos a la responsabilidad de sus acciones por el rápido tránsito en los cargos. Atención Primaria ha sido en las dos últimas décadas la garantía para la equidad en el acceso al sistema sanitario público. Es, además, el servicio sanitario mejor valorado, incluida la última encuesta de satisfacción del usuario del Ministerio de Sanidad presentada hace unas semanas, pese a la notable merma de recursos de los últimos años. En resumen, un modelo sólido y eficiente en el coste-resultado, que ahora el Gobierno regional propone desmantelar sin que exista un modelo alternativo conocido. Quizás la crisis sea un buen aliciente para diseñar una sanidad sostenible durante las próximas dos décadas pero nunca se hará sin un acuerdo entre partidos de gobierno y oposición, sindicatos, sociedades científicas y los usuarios. La sanidad como bien común exige que cada uno miremos hacia fuera pues mirarse el ombligo no es alternativa.

Paulino Cubero González es presidente de la Sociedad Madrileña de Medicina Familiar y Comunitaria (SoMaMFyC).