ideas , propuestas , hechos , medidas antiburocracia , para mejorar la AP en España

lunes, 5 de mayo de 2008

la invasion de los papeles.Rafa Bravo


Rafa Bravo lo cuenta en su blog Primum non Nocere.

Es la invasión de los papelitos.

Un médico de familia recien terminada la residencia está capacitado (o
debería) para el manejo de pacientes crónicos complejos (diabetes,
cardiopatías, artrosis...), la prevención de enfermedades, el
diagnóstico temprano o sospecha de enfermedades graves (cáncer,
neumonía), el control del niño sano (revisiones) y la primera atención
al niño enfermo, la atención de urgencias en cualquier entorno y con
los medios disponibles (desde las urgencias de un hospital hasta la
cabina de un avión), la revisión ginecológica anual de las mujeres, el
control del embarazo sin factores de riesgo, el manejo médico de la
patología psiquiátrica no complicada (la mayoría de los cuadros
ansioso-depresivos), la atención domiciliaria a enfermos encamados,
los cuidados paliativos, el desarrollo de campañas de salud
comunitaria...

Es decir, el médico de familia si está bien formado tiene una
capacidad de resolución del 90% de los problemas médicos (y la
capacidad de detectar ese 10%, mandarlo al especialista adecuado y
coordinar su atención médica).

Ese es el médico que los médicos de familia vocacionales querríamos
ser. Y es un médico que muchos estudiantes de medicina querrían ser.

Si así fuera, y además estuviera bien pagado, no se quedarían vacantes
el 14% de las plazas de medicina de familia en el MIR.

Pero tras acabar la residencia... ¿cuál es la realidad a la que se
enfrentan los jóvenes médicos de familia?... la realidad se llama: "la
lacra de los papelitos".

Tanto los políticos como la clase socioeconómica media-alta
(precisamente los que no hacen uso del médico de familia por tener
seguro privado o ser MUFACEs) no esperan del médico de familia otra
cosa que papelitos. Y esta opinión se extiende a toda la sociedad,
excepto a los más pobres, quienes simplemente no tienen otra opción
que confiar en su médico de familia.

Papelitos y más papelitos. "Vengo a que me de un volante para el
ginecólogo que me toca revisión", "vengo a que me mande al
traumatólogo que me duele la espalda", "mi médico privado me ha
mandado una resonancia pero sale muy cara y vengo a que me haga un
volante para que me la hagan", "vengo a que me de el papelito de la
baja", "vengo a que me de la receta (vale descuento) de este
medicamente que me ha recetado el especialista y que ya he comprado en
la farmacia", "vengo a que me de un justificante para mi hijo de que
no puede ir al colegio", "vengo a que me haga un certificado para ir
al balneario / para jugar al fútbol / para apuntarme a clases de
baile / para ir a un campamento de verano".

Estos últimos (los "certificados") son realmente los más hirientes.
Coge a un médico preparado para manejar situaciones clínicas complejas
y ponle a rellenar papelitos de ese tipo durante un par de años y
tendrás a un médico quemado al que encima se le habrá olvidado todo lo
que sabía.

Legalmente los médicos de familia no tenemos la obligación de rellenar
esos papelitos (ni siquiera tenemos la obligación de dar las altas/
bajas o de hacer las recetas de crónicos que mandan los
especialistas). ¡Como lo oyes! ¡En ningún sitio pone que esas sean
competencias nuestras!. Mucho menos hacer certificados para "la
piscina".

Los pacientes sin embargo lo exigen (y además que sea gratis). El
problema es que si te niegas te ponen una reclamación y los gerentes
entonces se ponen del lado del paciente y a tí te dejan con el culo al
aire.

¿El resultado? Los médicos jóvenes que quieren practicar medicina
terminan por no hacer medicina de familia y los que la hacen, al
acabar, hacen otra especialidad todo con tal de no trabajar de
"rellenadores de papelitos". Los médicos de familia que se quedan
están la mayoría de su tiempo haciendo papelitos (que podría hacer una
administrativa) en vez de hacer aquello en lo que pueden aportar
valor: "ser el médico personal de sus pacientes". Cada vez hacen más
papelitos y se olvidan más de sus conocimientos médicos en un círculo
vicioso difícil de romper.

La lacra de los papelitos también amenaza a la atención primaria del
Reino Unido (ellos lo llaman gansadas). A diferencia que en España,
los gerentes de atención primaria en este caso actúan de manera
razonable: The government has made it very clear that this is an
inappropriate use of taxpayers money and GP time, and this should no
longer be necessary…………As these letters fall outside normal NHS
duties, doctors can decline to supply these letters as there is no
contractual obligation to provide them

¿Faltan médicos de familia o sobran papelitos?

domingo, 4 de mayo de 2008

historia clinica ¿a quien pertenece?



-todo este maremagnum de historia clínica electrónica centralizada obvia
cosas obvias
-por ejemplo, que la historia clínica es del paciente
-por ejemplo, que el paciente da acceso a su historia clínica cuando lo cree
conveniente
-del mismo modo que un policía no puede entrar en mi casa sin orden
judicial, nadie puede tener acceso a mi historia clínica sin que yo lo
autorice, cuando yo lo autorice
-¡que se lo digan a los SIDOSOS que van a urgencias y mienten!, ¡y el médico
de guardia accede sin el consentimiento del paciente a su historia clínica
completa, del hospital y/o de su área de salud!; una violación sin
paliativos
-el paciente tiene derecho a mentir, y el médico no puede recurrir a violar
su intimidad mediante el acceso a su historia clínica
-ser médico es muy difícil; hay que conquistar al paciente, no violarlo
-es hora de acabar con el totalitarismo de la historia clínica centralizada
-es hora de que el paciente tenga su tarjeta con su historia y con claves
para dar acceso a quien quiera (médico, farmacéutico, amigo, etc); es hora
de que esa historia tenga la forma que el paciente quiera, y esté en un
almacen elegido por el paciente, también con claves de acceso
-es hora de que las tarjetas sean compatibles, y lleven las prescripciones,
entre otras cosas (ese intento de receta electrónica que se vende en
Andalucía y Cía es otro retraso mental medieval)
-hoy todo ello es posible, pero quita poder a los políticos, a los gerentes,
a los farmacéuticos y a algunos médicos (los autoritarios)
-en fin
-añado dos citas propias, pues la discusión es vieja (¿de quién es la
historia clínica?)
, aunque antes sobre la historia en papel, pero las
cuestiones permanecen
-por cierto, ¿hay algún periodista que se anime a contar eso que
comento del acceso a la historia clínica en urgencias sin decírselo al
paciente?

-juan gérvas
-Gérvas J. El derecho del paciente al acceso a su historia clínica. Med Clín
(Barc). 1987;89:398.
-Gérvas J, García Sagredo P, Pérez Fernández M. El libre acceso del paciente
a su historia clínica. Butl Informaciò Sanit. 1987;28:12-26.

sábado, 3 de mayo de 2008

receta electronica


La receta electrónica
Un nuevo sistema que sustituirá progresivamente la receta sobre papel.

__________________________
l mes de octubre de 2006 se pone en funcionamiento la receta electrónica. De momento el sistema se utilizará sólo en los centros de salud y farmacias de determinados territorios de Gerona. Progresivamente se hará extensivo al resto de Cataluña.

Con la receta electrónica, en tu centro de salud irán desapareciendo progresivamente las recetas sobre papel. Sin embargo, no comporta ningún cambio en las prestaciones sanitarias a las cuales habitualmente tienes derecho, ni ninguna variación en tu relación habitual con el doctor y el farmacéutico.
_____________________________________________
En qué consiste la receta electrónica?
_____________________________________________
En la consulta
Ahora, cuando te receten un medicamento el doctor o doctora te hará la receta a través de un programa informático y te dará la Hoja de medicación activa que incluye la información necesaria para poder seguir correctamente tu tratamiento (nombre del medicamento, dosis y frecuencia de administración así como el tiempo previsto del tratamiento).
En el centro de salud te informarán de cuáles son las farmacias donde puedes recoger los medicamentos de acuerdo con la implantación territorial del nuevo sistema.
Como siempre, cuando vayas a tu centro de salud, será necesario que que continúes llevando tu tarjeta sanitaria
____________________________________
En la farmacia
Para poder recoger los medicamentos tienes que llevar tu tarjeta sanitaria y la Hoja de medicación activa que te han dado en el centro de salud.
El farmacéutico podrá consultar a través del programa informático las recetas electrónicas que te han recetado en la consulta y darte los medicamentos con toda seguridad y confidencialidad.
________________________________________________________
Hasta cuándo puedo ir a la farmacia a recoger los medicamentos que me han recetado?
Hasta la fecha de fin de vigencia de tu tratamiento.
En la Hoja de medicación activa está indicada la vigencia de tu tratamiento (inicio y final), es decir, el período de tiempo por el que el doctor o doctora te ha recetado tu medicación.
Pasado este plazo tienes que volver a tu centro de salud para que te hagan una nueva receta o valoren si es preciso seguir o variar el tratamiento.
___________________________________________________
Más comodidad en la renovación de las recetas y los tratamientos crónicos o de larga duración.

Tu doctor establecerá una duración para tu tratamiento que podrá ser como máximo de seis meses. Durante este período de tiempo no será necesario que vayas a tu centro de salud para renovar las recetas.

El doctor te hará una receta electrónica que te servirá para recoger sucesivamente en la farmácia nuevos envases de los medicamentos, a medida que acabes los anteriores, y siempre de acuerdo con la dosis y la frecuencia de administración recetadas. En la farmacia te informarán de cuando puedes ir en recoger los nuevos envases.

Si no has ido antes al doctor , pasado el período de duración del tratamiento, tendrás que volver al centro de salud.
_______________________________________________________
Es posible que no me puedan hacer una receta electrónica?
Sí, durante esta fase inicial de implantación, hay determinadas situaciones donde aún no se podrá hacer uso de la receta electrónica y, por tanto, en el centro de salud, tu doctor te continuará dando la receta en papel.
_______________________________________________

Como siempre, las recetas continúan siendo confidenciales
Nuestro sistema sanitario garantiza la confidencialidad de la información sobre el estado de salud de las personas.
La receta electrónica continuará garantizando la confidencialidad de las recetas. El doctor te hará una Hoja de medicación activa específica para aquellos medicamentos que quieras preservar.
_______________________________________________
Qué tienes que tener en cuenta?
La receta electrónica se utilizará para medicamentos financiados por la sanidad pública y siempre en función de la cobertura sanitaria reconocida a la ciudadanía.
Esta cobertura tiene que asegurar la financiación pública de los medicamentos.

receta electronica


Qué es la receta electrónica

La informatización completa de los servicios de salud permitirá guardar las prescripciones de medicamentos en una tarjeta de bolsillo
Por JORDI SABATÉ
2 de noviembre de 2005


Para muchos ciudadanos la cuestión de las recetas médicas es un trámite eventual por el que tienen que pasar muy de vez en cuando. En este grupo está la población que goza de buena salud. En cambio, muchas otras personas se ven necesitadas de una amplia gama de medicinas que deben administrarse con regularidad y frecuencia.

Tal es el caso de las personas con enfermedades crónicas y, sobre todo, el grupo de la tercera edad. Para todo este colectivo, que a día de hoy tiene que acudir a la farmacia con un ramillete de recetas oficiales timbradas en su centro de salud, la receta electrónica supondrá un alivio. La tarjeta sanitaria, una tarjeta de bolsillo con un dispositivo electrónico, y la receta electrónica sustituirán a todo el papeleo de prescripciones e identificaciones vigente.

"Las personas mayores que acuden con frecuencia a una farmacia, lo hacen porque sufren enfermedades crónicas que necesitan una medicación constante", explica Pilar Varela, titular de una farmacia del distrito centro de Madrid, un área con más de un 20% de población mayor de 60 años. "Estas personas se sienten inseguras ante tantos papeles, ya que necesitan mensualmente bastantes medicamentos diferentes y cada uno precisa de una receta individual", prosigue la doctora Varela. La farmacéutica añade que "en estas edades la tendencia a las confusiones y los olvidos aumenta y con ello el miedo equivocarse, por lo que toda innovación que simplifique los trámites aportará tranquilidad a los pacientes".
Menos rato en la farmacia

Por otro lado, el tiempo de registro y gestión de las recetas se reducirá enormemente. Actualmente las recetas de los servicios públicos de salud contienen un código de barras para verificar su autenticidad. Pasarlas una a una por el lector es un trabajo extra, y obligatorio, que se añade a la búsqueda del medicamento y su entrega al cliente, previa muestra del carné de identidad. La consecuencia de un protocolo tan largo es la acumulación de personas en el reducido espacio de la botica, con la incomodidad que ello conlleva.

El nuevo sistema cuenta con un presupuesto de 141 millones de euros

El nuevo sistema comenzará su andadura en Cataluña, a finales de este año; después se implantará Andalucía en abril del año que viene. Está avalado por el plan "Sanidad en Línea" del ministerio de Sanidad y cuenta con un presupuesto de 141 millones de euros que podrían duplicarse en el futuro en caso de participar más comunidades. En el proyecto interviene también el ministerio de Industria. El objetivo es que progresivamente se vayan introduciendo los historiales médicos de los ciudadanos residentes en cada comunidad en una base de datos a la que tanto los médicos como los farmacéuticos tengan acceso.

En la base, que contará con una entrada personal para cada paciente, se detallará el historial clínico del mismo, las distintas líneas de medicación que ha seguido y los medicamentos que le han sido prescritos en el momento de la consulta. Por su parte el paciente poseerá la tarjeta sanitaria, que le identificará como usuario y permitirá tanto al farmacéutico como al médico acceder a su historial clínico y farmacológico.
Una gestión sencilla

"Cuando el médico prescriba los medicamentos a un enfermo en el centro de salud, lo hará tecleándolos en el ordenador e introduciendo la prescripción en la base de datos", explica Antoni Gilabert, jefe de la división de Atención Farmacéutica y Prestaciones Complementarias del Servei Català de Salut. Seguidamente el médico pasará la tarjeta sanitaria del paciente por un lector e imprimirá una hoja de papel con el listado de medicamentos a entregar. "La hoja lleva un código de barras que se leerá en la farmacia; es el único requisito físico que hay en todo el proceso, pero es sólo una hoja y no varias como antes", aclara el doctor Gilabert.

Una vez en la farmacia, se pasará la hoja por el lector de códigos y después la tarjeta sanitaria permitirá la comprobación de los datos del paciente. Sin más, éste recibirá sus medicamentos y podrá marcharse. El que exista una hoja de papel como requisito tiene su sentido: junto a la agilización de la entrega de medicamentos, otro objetivo de la receta electrónica es evitar el fraude farmacéutico en la salud pública.

El objetivo es tener los historiales médicos de los ciudadanos en una base de datos a la que tanto los médicos como los farmacéuticos tengan acceso

"Es habitual que venga un familiar a recoger medicamentos, que teóricamente son para una persona mayor, explicando que el enfermo no se encuentra en condiciones de salir a la calle", admite la doctora Varela. También reconoce que es difícil distinguir entre la verdad y la falsa excusa en estos casos. "No puedes dejar a una persona mayor sin sus medicamentos", dice.

Con el nuevo sistema se podrá ejercer un mayor control sobre las irregularidades en el consumo de medicamentos por parte un enfermo, además de evitar el fraude mediante falsificación de recetas, ya que el código de la tarjeta y el de la hoja impresa por el médico deberán coincidir. La hoja impresa también sirve de comprobante de entrega para que el farmacéutico pueda cobrar al servicio de salud los medicamentos.
Prescripciones a largo plazo

"En el caso de pacientes crónicos o impedidos no será necesario que efectúen tantos desplazamientos del centro de salud a la farmacia", explica el doctor Gilabert, "ya que sus líneas de medicación podrán ser programadas con meses de antelación y tanto el médico como el farmacéutico sabrán exactamente cuál es la cuota mensual de fármacos, por lo que no habrá problema alguno en que vaya a recogerlos un familiar".

El doctor Gilabert también destaca otra ventaja de la receta electrónica y de la digitalización y control de los historiales clínicos y farmacológicos: "Existirá una seguridad en el uso de los medicamentos, cosa que, aunque parezca increíble, ahora no existe". Como ejemplos pone el control de las duplicidades y las contraindicaciones antes de iniciar una medicación. "Muchas veces, como no existen historiales salvo en casos de enfermedades serias, se recetan medicamentos parecidos a los que el paciente tomó anteriormente y que no le hicieron efecto, o bien tuvieron efectos negativos", asegura Gilabert.

Antoni Gilabert : "Existirá una mayor seguridad en el uso de los medicamentos"

Por otro lado, la comunicación entre médico y farmacéutico mejorará sensiblemente, por lo que se podrán establecer consultas bidireccionales y detectar casos de abusos de medicamentos o adicciones. "En ocasiones el paciente va acumulando fármacos en su armario de las medicinas y se las administra sin control médico; es decir que se automedica con todo lo que esto conlleva: uso de medicamentos caducados o deteriorados, abusos, adicciones...", apunta Gilabert. El médico asegura que la receta electrónica prevendrá estos sucesos.

La tarjeta sanitaria está presente en diversas comunidades desde hace años: en Cataluña, donde el 70% de los centros de salud están informatizados, existe desde 2000. En Andalucía entró en vigor en 2002. Actualmente la tienen casi seis millones de ciudadanos de dicha comunidad y permite realizar 300.000 gestiones médicas al día. En el País Vasco el modelo comenzó a implantarse en 1988. Por el momento de momento el Servicio Vasco de Salud está aplicando la receta electrónica, en fase experimental, en las poblaciones de Markina y Basauri.
Polémica por la sustitución de medicamentos


Un aspecto de la nueva receta que puede generar cierta polémica es el de la sustitución de fármacos. La legislación establece que en determinadas circunstancias las farmacias pueden sustituir el medicamento prescrito por el médico por otro con la misma función y efectos; por ejemplo en el caso de que la farmacia no disponga de la marca especificada en la receta. La farmacia estaría obligada por ley a esa sustitución en algunos casos, como cuando el medicamento prescrito tenga un precio superior al de referencia y exista un genérico de sustitución.

La sustitución de un medicamento, por su genérico u otro homólogo, puede suponer en algunos casos una modificación constante en la base de datos que deberá ponerse en conocimiento tanto del médico como del farmacéutico. Estas modificaciones generarán un trabajo adicional para ambos responsables, ya que actualmente no es necesario hacer constar la sustitución en ningún historial.

La situación se vería adicionalmente complicada por la controversia que mantienen ambos colectivos sobre quién es el responsable último de la receta: mientras que el Consejo General de Colegios Farmacéuticos considera justificada la sustitución de medicamentos, los médicos se muestran mayoritariamente reticentes a otorgar a aquéllos la capacidad de sustituir los fármacos por ellos prescritos.

viernes, 2 de mayo de 2008

agresiones a medicos y enfermeras


31.01.08 - MIGUEL MELGUIZO JIMÉNEZ

LOS Médicos de Familia y Pediatras estamos interesados esencialmente en el paciente, en su vivencia de la enfermedad, en la experiencia personal de sufrimiento o incapacidad, por ello no tenemos mas aspiración que ser «especialistas en personas».

A los Médicos de Atención Primaria nos gusta especialmente la palabra 'paciente'. No hemos asumido nunca la denominación usuario, ciudadano o cliente. Paciente procede del latín patiens-patientis que significa «el que sufre, el que padece». No es por tanto un concepto equiparable al de enfermo o al de cliente. La relación clínica con un paciente es un ofrecimiento de ayuda que se interesa más por la necesidad subjetiva de una persona que por la ortodoxia científica. Siempre será más importante para nosotros el tipo de paciente que tiene una enfermedad que el tipo de enfermedad que presente un paciente.

El privilegio de estar cerca de los pacientes y ser depositarios de su confianza hace que detectemos mejor que ningún otro profesional los grandes cambios que se han producido en la relación clínica durante la última década. Y como es natural vivimos, y padecemos, el auge de la violencia en los servicios sanitarios, donde las agresiones físicas constituyen la punta del iceberg de un gran magma invisible conformado por las intimidaciones, las amenazas y la falta de respeto. Pero nada es casual, la agresividad hacia los médicos no es accidental ni fortuita, tiene un caldo de cultivo y unas causas que es conveniente analizar.



COMO primer factor, comprobamos en el día a día que afortunadamente se han desvanecido en gran medida las fronteras jerárquicas entre médicos y pacientes. Especialmente en los centros sanitarios públicos la relación clínica ha ido superando el modelo paternal clásico y de forma progresiva se ha ido introduciendo un modelo participativo donde el paciente recupera su capacidad de decisión y el médico puede compartir responsabilidades. Sin embargo, con frecuencia, los procesos de cambio histórico generan distorsiones y tensiones. Muchos pacientes han pensado que este nuevo modelo suponía una inversión total en el ejercicio ilimitado del poder de decisión, que pasaría ahora del médico al paciente. Así, entienden que sus deseos y su percepción subjetiva del malestar (creciente en nuestras sociedades neurotizadas) deben convertirse en la única vara de medir lo que el sistema sanitario, y por tanto sus profesionales, tienen obligación de proporcionarles.

Esta concepción de que los deseos desmesurados generan automáticamente 'derechos' ilimitados está sin duda en la base del fenómeno de las agresiones. El problema es que ningún derecho subjetivo es ilimitado, y las decisiones clínicas compartidas tienen dos fronteras claras que ponen coto a la desmedida percepción de lo que sea una «necesidad sanitaria». Estas dos fronteras son la mala práctica científica y el uso irresponsable de recursos, especialmente si son públicos. Las invocaciones al «es mi derecho», «yo pago mis impuestos», «usted está aquí para hacer lo que yo diga», etc., etc., no convierten automáticamente toda demanda de atención sanitaria en justificable. No todo puede decidirse dentro de la relación clínica. Hay cosas excluidas, en principio no negociables, como son las actuaciones clínicas contrarias a la buena práctica clínica, o las que generan despilfarro. Un profesional no tiene ninguna obligación de hacer estas cosas por mucho que un paciente lo pida, o lo exija con amenazas. Por eso, la medida de la 'satisfacción' de los pacientes no puede ser la única empleada para evaluar la calidad de la atención recibida por los ciudadanos en un sistema público. A veces hay 'insatisfacciones' necesarias, que cuando se producen nos indican que los profesionales y el sistema en su conjunto están haciendo lo que deben.



UN segundo factor relacionado con la agresividad tiene relación con la irresponsabilidad institucional de muchas autoridades políticas y sanitarias, así como desacertadas promesas políticas en materia de servicios sanitarios. Las expectativas generadas sobre los avances tecnológicos y científicos o sobre infinitas prestaciones asistenciales, son absolutamente desmesuradas, desembocando a corto plazo en unas esperanzas imposibles y a medio plazo en una inevitable frustración. La industria de tecnología y farmacia sanitaria, un sector importante de investigadores y determinados medios de comunicación contribuyen también de forma importante a esta euforia generalizada que nos anuncia vida prolongada, felicidad sin fin, trasplantes inverosímiles, prevención imposible o regeneración celular, tisular u orgánica sin fin. Una vida a la que se accede a través del consumismo sanitario.

En este marco, los médicos clínicos de a pie somos los únicos encargados en el sistema sanitario de rebajar las expectativas, de recoger la frustración y, sobre todo, de «decir no» a determinadas exigencias de nuestros pacientes. Efectivamente, nos hemos convertido en el filtro de la racionalidad científica y del racionamiento económico. Somos inevitablemente la cara menos amable del sistema sanitario, cuando justo deberíamos asumir el rol contrario. Nos enfrentamos al desengaño de nuestros pacientes y, por ello, a un fracaso que produce tensión. En una relación igualitaria o participativa como la actual la fricción, la tensión y el desencuentro está garantizado.



NO es extrañar que en este contexto la gestión de la prestación farmacéutica, de las bajas laborales o de las derivaciones al nivel hospitalario se conviertan diariamente para los Médicos de Familia en un permanente objeto de enfrentamiento por una eficiencia racionalidad no entendida por los pacientes. Otro tanto sucede con la organización de la accesibilidad a los servicios (la atención inmediata 'versus' urgente) o con el afán de certeza en las actuaciones sanitarias (no se tolera la incertidumbre de nuestro trabajo), difícilmente asumida por los pacientes ante los permanentes mensaje autocomplacientes de las autoridades sanitarias.

No se podrá salir del atolladero sin una apuesta por la responsabilidad. Es imprescindible poner freno ya a la espiral inflacionista de promesas que desde ámbitos del poder político, investigadores estrella o medios de comunicación, reciben diariamente los pacientes y sus familias. Recuperemos el reconocimiento social de los buenos profesionales que son la auténtica 'tecnología avanzada' del sistema sanitario.

Apostemos también por recuperar el concepto de paciente. No degrademos a la categoría de usuario o cliente a los beneficiarios de la relación clínica. Sin falacias, sin vender humo. Con el máximo rigor que merece una persona que solicita ayuda, pero con la humildad de un profesional con competencia y medios limitados que intenta comprender, asistir, atender y, en ocasiones, curar.

Apostemos, finalmente, por erradicar las agresiones en un contexto presidido por el respeto mutuo, la transparencia en la utilización de recursos públicos y la honestidad en la capacidad y el poder de la medicina actual.

jueves, 1 de mayo de 2008

Albert Hoffmann fallecimiento


Fallece Albert Hofmann, el inventor del LSD

JANO.

El químico suizo murió ayer a causa de infarto de miocardio en Basilea a la edad de 102 años

Albert Hoffman.

Albert Hofmann, el químico suizo que inventó la droga alucinógena LSD, ha fallecido en su país natal a los 102 años, según anunció hoy la organización que reeditó su libro sobre la sustancia psicotrópica.
Hofmann, que defendió las propiedades medicinales de la sustancia que él calificó de "hijo problemático", murió de un ataque al corazón en su casa de Basilea (Suiza), el martes, según ha anunciado la Asociación Multidisciplinaria de Estudios Psicodélicos.
Nacido el 11 de enero de 1906, Hofmann inventó el LSD -que luego se convirtió en la sustancia favorita de la contracultura de los años sesenta- cuando una pequeña cantidad cayó accidentalmente en sus manos durante un experimento de laboratorio en 1943.
Según relató, al probarla notó una "agitación increíble, combinada con un ligero mareo", que le hizo tener que dejar de trabajar. "En casa me tumbé y me sumí en una especie de intoxicación no desagradable, caracterizada por una imaginación extremadamente estimulada", explicó Hofmann sobre la experiencia.
"En ese estado de ensoñación, con los ojos cerrados, pues la luz del día era demasiado desagradable, percibí una serie ininterrumpida de imágenes fantásticas, formas extraordinarias con un juego de colores intenso y caleidoscópico", escribió Hofmann en su libro "LSD. Mi hijo monstruo".
Unos días después, Hofmann tomó deliberadamente una dosis de 250 miligramos de LSD y experimentó el primer "mal viaje" del mundo, el término popular utilizado cuando el consumidor sufre una reacción negativa. "En mi vuelta a casa, empecé a percibir formas amenazadoras. Todo lo que tenía en mi campo de visión fluctuaba y estaba distorsionado, como si fuera un espejo curvo", relató.
El ex profesor de Harvard Timothy Leary popularizó el LSD en los sesenta con su idea de que "te enchufaba, sintonizaba y te abandonaba", pero Hoffman creía que la sustancia fue secuestrada y sobreexplotada por el movimiento hippy y siempre defendió su creación con fines médicos.
Hofmann -que creía que el LSD fue útil en los análisis del funcionamiento de la mente- defendió su "droga milagrosa" en las décadas posteriores a que se prohibiera, en 1967, década en la que su uso se popularizó dentro del movimiento hippy, volviéndose la sustancia predilecta entre los jóvenes que buscaban "liberar la mente". Grandes celebridades de la cultura pop admitieron haber consumido LSD, entre ellos John Lennon, Jimi Hendrix o Jim Morrison.
El LSD fue prohibido en Estados Unidos, ya que, según el Acta de Sustancias Controladas de 1970, no tiene un uso legítimo en el tratamiento médico. Sin embargo, el año pasado las autoridades suizas aprobaron su utilización en futuros experimentos de psicoterapia.

jueves, 24 de abril de 2008

JUAN SIMÓ Señor conseller, tras la huelga de médicos de atención primaria del pasado 10 de abril de 2007, las sociedades científicas del sector y colegios profesionales suscribieron un acuerdo de mejora con la conselleria que, por su imprecisión y bajo nivel de compromiso en aspectos importantes, no fue compartido por la Plataforma 10 minutos. El paso del tiempo da la razón a quienes desconfiábamos de un acuerdo que ni en su aspecto formal cumplía los mínimos exigibles. Un año después, y agudizados en algunos casos, los centros de salud valencianos siguen con los mismos problemas. Más de una década de prolongada infrapresupuestación de la sanidad pública valenciana tiene parte de la culpa. Como usted sabe, la inversión por valenciano en atención primaria ha sido desde 1995 un 15% inferior, año tras año durante trece, al promedio del resto de las comunidades. Pero no todo es culpa de esta insu­ficiente inversión, también se une la escasa voluntad política de mejorar lo mejorable sin necesidad de grandes inversiones.
Puestos a sufrir por enésimo año consecutivo las consecuencias de la insuficiencia presupuestaria en sanidad, la mejor opción para empeorar las cosas, señor conseller, es seguir estas recomendaciones:

1.- Maltratar a profesionales y pacientes con mayor inestabilidad en el empleo, turnos que dificulten la conciliación con la vida familiar y mayor masificación de las consultas. El promedio de personas adscritas a un médico de familia valenciano (1.600) es superior en 200 al promedio nacional; hay que superar esta marca cuanto antes. Mientras, lo mejor que puede hacer para masificar más las consultas es no sustituir a ninguno de los médicos ausentes por enfermedad, vacación o permiso reglamentarios y forzar al resto a atender los pacientes de los compañeros ausentes. Total, donde comen 1.600 comen 2.000.

2.- Mantener trámites burocrá­ticos inútiles propios de una orga­nización que considera a sus médicos y pacientes presuntos delincuentes antes que profesionales cualificados, unos, y personas necesitadas de atención médica de calidad, los otros.

3.- Mantener sin cambios el mo­delo de atención primaria obsoleto desde el punto de vista organizativo y dañino para la innovación. Iniciativas de autogestión y autoorganización que sitúen al centro de salud como verdadero eje de la sanidad deben ser erradicadas.

4.- No proponer al Consejo Interterritorial el cambio del actual y tardofranquista modelo de
receta que, por mucho que se vista de Abucasis, es la mayor fuente de ineficiencia del sistema.

5.- Procurar que los médicos formados en nuestra Comunidad se vayan definitivamente a otras comunidades o países donde se les ofrezca trabajo estable y digno. Hay que seguir, pues, ofrecien­do a estos médicos miserables contratos digoxina (de lunes a viernes ad nauseam), decir a la población que faltan médicos (¿qué se hizo con ellos cuando sobraban?) y contratar a profesiona­les latinoamericanos y de Europa del Este (si hay que ir a Polonia a por ellos, no se lo piense, vaya). Es esto, sin duda, lo que merecen nuestros profesionales, especialmente aquellos médicos valencia­nos que hace unos años sobraban y se encuentran ahora entre los más de 8.000 médicos españoles emigrados al extranjero.

6.- Continuar ese tipo de gestión que ha conducido a que pasar consulta a la pura demanda sea la única tarea del médico del centro de salud, pues no hay tiempo para más. Esto exige masificar aquellos pocos centros en los que, gracias a la voluntariedad de los profesionales, se desarrollan valiosas tareas de investigación, docencia, formación, prevención y trabajo comunitario. Una consulta a demanda de seis horas ininterrumpidas es el objetivo a exten­der cuanto antes a todos los centros de salud valencianos. Créame, todavía es posible empeorar.

7.- Seguir implantando el sistema Abucasis de historia clínica electrónica que no ayuda al profesional enlentece la consulta, po­ne en riesgo el secreto profesional, no mejora la historia en papel, es incompatible con los de otras autonomías, utiliza una clasificación de enfermedades inadecuada, desvía la atención médica del paciente a la máquina, etc. y que, por todo ello, aumenta el tiempo de espera en consulta, la masificación y la deshumanización de la misma. No se le ocurra, ¡por Dios!, aceptar la moratoria en su implantación que en su momento propusieron las sociedades científicas y, sobre todo, retrase al máximo la implantación de la receta electrónica.
Conseller Cervera, más de una década de asfixia presupuestaria no ha sido suficiente para que el coma de los centros de salud sea irreversible. Para ello, es imprescindible llevar pronto a ca­bo estas actuaciones que no le supondrán un coste añadido al presupuesto. Es más, puede que ahorre algún eurillo para destinar a la Copa del América o la Fórmula 1. Eso sí, si decide llevar a cabo cuanto antes exactamente todo lo contrario que se le recomienda podrá mejorar el pronóstico de los centros de salud valencianos, también sin coste. Si además incrementa el presupuesto de la atención primaria hasta situarlo, al menos, en el promedio autonómico como le corresponde a una comunidad como la nuestra, los profesionales y, sobre todo, los pacientes se lo agradecerán.

*Portavoz de la Plataforma 10 Minutos en la Comunitat Valenciana.